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Prelaciones del nuevo gobierno

El incremento de la deuda pública debe entrar en pausa, mientras mejora su relación con el Producto Nacional Bruto.

Por: Octavio Amat / Web -

Aunque algunos guardan reservas sobre las aptitudes de ciertas figuras designadas por el presidente Nito Cortizo, no las comparto. Prefiero dejar correr los hechos y los meses de gestión, antes de emitir juicio crítico. Sigo siendo un optimista contumaz. Por ejemplo, veo muy bien que el vicepresidente Carrizo sea enérgico en exigir cuentas rectas y claras, de los deneros públicos, al gobierno aun en curso. Igual me parece excelente Héctor Alexander en Economía y Finanzas.

Es un veterano discípulo de la escuela económica de Chicago, cuya vasta experiencia le ahorrará la curva de aprendizaje por la que inevitablemente pasarán sus colegas. Espero, sin embargo que no se haya dejado de lado el proyecto de reiniciar la Planificación y Política Económica, a cargo de una entidad altamente profesional, que construya consenso nacional que fije el rumbo del país a corto y largo plazo.

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Así los ministros no tendrán que improvisar aisladamente, sino que ejecutarán un guión previamente elaborado con la aprobación del Presidente. El incremento de la deuda pública debe entrar en pausa, mientras mejora su relación con el Producto Nacional Bruto.

Paralelamente, hay que parar y reducir drásticamente el gasto corriente. Hay mucho despilfarro y robo. Deberá simplificarse el sistema de pago de las recaudaciones. Y no caer en la tentación fácil de aumentar impuestos, que en nada ayudaría a revitalizar las inversiones.

Hay que adoptar inmediatamente la ley de las asociaciones públicas privadas para emprender obras y ciertos servicios que eviten el endeudamiento y procuren eficiencia.

El pago a proveedores, las exportaciones mineras y el optimismo por una gestión pública de la mano con el sector privado, generarán crecimiento en breve término, indispensable para la gestión de un buen gobierno. Y a mayor crecimiento, mejor calificación de riesgo, más bajos intereses y mayor recaudación sin más altos impuestos. Trump, incluso, hizo crecer la economía, reduciéndolos!

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